En la actualidad existen unos dos millones de tipos diferentes de seres vivos. Dada esta enorme diversidad, para estudiarlos se ha necesario reunirlos en grupos, según sus semejanzas y orígenes.
La ciencia encargada de la clasificación de los seres vivos se denomina Taxonomía, y los grupos de seres vivos que establece se llaman taxones.
Los principales taxones son: reino, tipo, filo o división, según se trate de animales o de plantas, clase, orden, familia, género, especie y raza.
En este sistema de clasificación, un reino engloba todos los tipos que son parecidos, un tipo abarca todas las clases que son parecidas, y así sucesivamente.
Por otra parte, y si es necesario, se introducen subgrupos, como son, por ejemplo, el subtipo, la superclase, la subclase, etc.
En la actualidad se distingue el sistema natural de clasificación de los sistema artificiales de clasificación.
El sistema natural de clasificación o sistema científico se basa en el grado de parentesco que hay entre las especies.
Para ello se agrupan todas aquellas especies que se cree que se han formado mediante procesos evolutivos diferentes a partir de unos antepasados comunes.
En la Sistemática natural, además del parecido de las estructuras internas, también se tienen en cuenta la embriología del ser, el tipo de proteínas que posee, la estructura de sus cromosomas, etc.
Los sistemas artificiales de clasificación son todos aquellos sistemas distintos del natural. Por ejemplo, en la Edad Media, las plantas se clasificaban según lo que se podía obtener de ellas. Habían pues, plantas de cuatro tipos: las frutas, los vegetales, las fibras y las maderas.
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